México: protestas contra el TLCAN
Patricia Mercado Sánchez Ciudad de México
Se intensifican las protestas de agricultores mexicanos por la apertura comercial total a partir del 1º de enero de importaciones de cuatro productos -maíz, frijoles, leche y caña de azúcar- en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Pequeños productores tienen cerrado el cruce de la frontera entre Ciudad Juárez (México) y El Paso (EE.UU.) en el norte del país, y ayer amenazaron con tomar puertos y ferrocarriles como protesta por la apertura pactada en el TLCAN.
En 1994, cuando se firmó el TLCAN, se acordó una desaparición gradual de los aranceles en estos cuatro alimentos, con el objetivo de dar tiempo a los productores mexicanos para prepararse para la apertura.
Pero lo que realmente sucedió fue que se limitaron el volumen de las importaciones, a través de cupos anuales, y se dejaron de aplicar los aranceles.
Para Alberto Cárdenas Jiménez, secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la parte más difícil de la apertura ya pasó, pues se han desgravado 1.100 productos en los años que lleva el TLCAN. Sin embargo, el funcionario ha reconocido que los problemas que no atendieron a tiempo fueron el aumento de la productividad y la mejora en los salarios de los campesinos mexicanos. Esta apertura se realiza en un contexto internacional favorable por el incremento en la demanda mundial de granos, fundamentalmente por el auge en la producción de biocombustibles.
Pero para la Confederación Nacional Campesina, existen grandes diferencias con Estados Unidos y Canadá en los temas de subsidios, financiamiento y productividad. Una de las mayores preocupaciones del gobierno y los productores es que los subsidios agrícolas que reciben los estadounidenses son mucho mayores que los de los mexicanos. Cruz López, líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC), explicó a BBC Mundo cómo, en 1994, los subsidios de los agricultores en México, Estados Unidos y Canadá eran similares.
Pero para la Confederación Nacional Campesina, existen grandes diferencias con Estados Unidos y Canadá en los temas de subsidios, financiamiento y productividad. Una de las mayores preocupaciones del gobierno y los productores es que los subsidios agrícolas que reciben los estadounidenses son mucho mayores que los de los mexicanos. Cruz López, líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC), explicó a BBC Mundo cómo, en 1994, los subsidios de los agricultores en México, Estados Unidos y Canadá eran similares.
Sin embargo, en 2000 Estados Unidos aprobó la Ley de Seguridad Agropecuaria e Inversión Rural, con la cual los apoyos crecieron desorbitadamente. Actualmente, dice López, los productores estadounidenses reciben individualmente unos US$20.000 al año, mientras que los mexicanos apenas tienen US$770. En el caso de los frijoles, de acuerdo con un estudio del Consejo Agrario Permanente (CAP), los productores mexicanos sufrirán una caída en sus ingresos, pues actualmente venden el kilo a 5,50 pesos mexicanos (50 centavos de dólar). Pero bajo el esquema de agricultura por contrato entre los productores estadounidenses y los compradores mexicanos, el precio podría bajar a 3,30 pesos el kilo. En el caso de maíz, hay una sobreproducción de unas 5 millones de toneladas de maíz blanco, más un millón más de maíz amarillo, explica Cruz López, de la CNC.
La apertura de importaciones afecta a cuatro productos: maíz, frijoles, leche y caña de azúcar.
Aunque se pueden colocar, los productores estadounidenses tienen una serie de apoyos financieros que les permiten hacer más eficiente la entrega mensual del producto a los compradores, lo cual es imposible de hacer en México debido a que no existen instrumentos de crédito para hacerlo.
De acuerdo con la Unión Nacional de Ganaderos y Lecheros, la apertura total significa la quiebra de 200.000 pequeños y medianos productores, debido a que Liconsa -la empresa del gobierno que compra la mayor parte de la leche- compra producto extranjero en polvo más cara que la que paga en el mercado interno.
Cruz López asegura que el gobierno mexicano les compra el litro de leche en menos de 4 pesos, mientras que a los extranjeros se les paga 6,78 pesos. Según cifras de la CNC, México importa cerca de 1.500 millones de litros al año, lo que lo ha colocado como el segundo importador de leche en el mundo. En la caña de azúcar se nota una efecto menor, de acuerdo con López, pues los productores han mejorado su productividad en el cultivo, lo cual les permite tener una sobreproducción de alrededor de un millón y medio de toneladas, las cuales tendrían que ser compradas por EE.UU. para cubrir su demanda interna.

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